Que no son gigantes, sino molinos de viento

En su libro “La venganza de la Tierra ”, James Lovelock nos comenta en su capítulo 5 sobre fuentes de energía, y más concretamente sobre la energía eólica una serie de aclaraciones, que bién pueden venir a este momento. Las condiciones de calentamiento de las masas de agua y continentales vienen a generar las denominadas células de Hadley, es decir, a definir la circulación atmosférica en la Tierra.

El cambio climático (que sin lugar a dudas ya comenzó), puede llegar a modificar esta serie de corrientes atmosféricas, haciendo que las células de Hadley se ensanchen y desplacen, por tanto, a cambiar los vientos dominantes en la superficie terrestre.

A estas modificaciones en la circulación atmosférica hay que sumar lo poco eficientes que son los sistemas actuales de generar electricidad a través del viento, las dificultades en el almacenamiento de dicha energía, y otro aspecto importante a tener en cuenta, que los anticiclones que pueden llegarse a situar en verano y en invierno no favorecen en nada la generación de vientos y por tanto de energía eléctrica a través del estos aerogeneradores. Si a ello sumamos que en verano y en invierno hay puntas de consumo por aire acondicionado y por calefacción, podemos hacernos una idea de la eficacia del sistema.

No se está diciendo que no sean útiles los aerogeneradores, pero 3267 equivalen a ocupar una superfície aproximada de 2722.5 Km2, es decir, para seguir con el ejemplo de Cataluña, sería como tener llena de aerogeneradores las comarcas catalanas del Barcelonés, Baix Llobregat, Anoia y Bages (un contínuo de aerogeneradores desde la costa de Barcelona hasta la ciudad de Cardona en su límite más al norte). Esto nos muestra el tremendo impacto no sólo paisajístico que tendría dicha obra, si además tenemos en cuenta que estas comarcas ya están pobladas y que no sirve cualquier zona para colocar aerogeneradores, esto nos reduce drásticamente la situación de los mismos.

Estudios realizados por pioneros en Dinamarca, reconocen que es un error basar estrategias energéticas únicamente en la actual energía eólica, llegando a ser unas 3 veces más cara que la nuclear o de gas (estudios daneses de Niels Gram e ingleses de la Royal Society of Engineers).

Debemos cumplir con el protocolo de Kyoto, pero no a cualquier precio, destrozar los ecosistemas (que ya tienen su función, y no sólo paisajística) para colocar campos de aerogeneradores no es la solución, a parte de no ser eficiente ni tan “verde o sostenible” como se quiere mostrar.

Una combinación de tipos de energías (incluida la temida nuclear) puede ralentizar de una forma inmediata el ya iniciado cambio climático.

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